El eco de Lorca en el 2026: ¿Ha cambiado realmente el mundo de Bernarda?
LA CASA DE BERNARDA ALBA
De Federico García Lorca
Dirigida por José Zayas
Música original de Koki Lortkipanidze
GALA Hispanic Theatre
Febrero 5 - Marzo 1, 2026,
Montar en escena un drama clásico no es una tarea fácil, pero como es costumbre el equipo de Gala Theater ha hecho un trabajo fantástico trastocando y adaptando con técnicas teatrales modernas este clásico drama teatral de principios del siglo XX.
Bernarda y sus cinco hijas acompañadas por sus criada Poncia están rezando durante el funeral del segundo esposo de Bernarda de Alba. El silencio del bullicio de las oraciones es interrumpido por el sonar de las campanas en la iglesia del pueblo.
El funeral es interrumpido con el dialogo entre Poncia (Evelyn Rosario Vega) y una criada critican la tiranía de Bernarda mientras comentan la herencia. Bernarda (Luz Nicolas) con sus órdenes establece ambiente opresivo con la orden de Bernarda de un luto riguroso de ocho años, confinando a sus cinco hijas. Bernarda aparece en escena como una figura autoritaria y despótica, preocupada obsesivamente por las apariencias y el «qué dirán».
Las hijas Angustias (María del Mar Rodríguez), Magdalena (Anna Malave), Amelia (Ixchel), Martirio (Giselle González) y Adela (María Coral) muestran tensiones internas. Se revela que la hija mayor, Angustias, heredará una fortuna y se casará con Pepe Romano, lo que genera envidia y conflictos, especialmente con la joven y rebelde Adela. Bernarda trata de controlar la situación al imponer silencio y encierro a sus hijas, marcando el inicio del conflicto entre el deseo de libertad de las jóvenes y el control materno. Al final aparece brevemente la madre demente de Bernarda, María Josefa (María Josefa Kaplan), para expresar el deseo de libertad y matrimonio, rompiendo la atmósfera de luto con verdades incómodas.
Hay que destacar que Luz Nicolás protagoniza a la hiriente e inhumana matriarca Bernarda de Alba. Es quizás la actriz que el mismo García Lorca hubiera elegido para poner en escena.
Hay que incluir también María Coral como la joven rebelde Adela. Evelyn Rosario Ponce como Poncia, la criada que demuestra la fortaleza para sobrevivir la resistencia del mausoleo. A la vez como Poncia muestra la fuerza y sentido del humor de la clase proletaria con mas libertad de palabra y expresión en un mundo represivo.
Alicia Kaplan en sus dos papeles como la demente abuela que se encuentra encerrada en la casa y como Prudencia, la vecina muestra su gran versatilidad.
No sin olvidar los papeles magistrales de María del Carmen Rodríguez como Angustias, Anna Malave como Magdalena (Anna Malave), Ixchel como Amelia (Ixchel), y Giselle González como Martirio.
Todo este gran equipo femenino bajo la dirección de José Zayas.
En un escenario minimalista comuna habitación paredes rojas diseño en forma de caja de Grisele González. Rompiendo e innovando las direcciones escenográficas de Lorca “Habitación blanquísima del interior de la casa de Bernarda. Muros gruesos”. El minimalismo escenográfico se ve reflejado en de la utilería en escenario con seis sillas negras, alineadas contra la pared roja, se retiran según sea necesario en diferentes configuraciones de las escenas.
Entre las innovaciones en esta puesta en escena se encuentra la atinada minimalista y a veces solmene composición musical de Koki Lortkipanidze, que acompaña las escenas intensificando o introduciendo las escenas del drama en el escenario.
La producción de Bernarda de Alba de Gala invita a la reflexión en muchos sentidos, no solo el lenguaje poético de Lorca, así como su análisis dramático del destino de las mujeres en una sociedad represiva. La vigencia contemporánea de la dramática lorquiana sigue siendo vigente un siglo después, no solo en Andalucía a principios del siglo XX, sino en un hipotético futuro distópico escenario de Estados Unidos. La temática de Handmaid 's Tale de Margaret Atwood. La novela coincide temáticamente con el drama al transformar el espacio doméstico en una prisión política donde el control recae paradójicamente en las mujeres (Tías y Bernarda). Ambas obras utilizan una jerarquía visual rígida —colores en Gilead y luto en Lorca— para borrar la identidad individual. Mientras Atwood enfoca el cuerpo como herramienta de producción estatal, Lorca explora la tragedia de la sexualidad reprimida. En ambos mundos, la vigilancia constante castiga cualquier brote de libertad o deseo personal.
No hay que perderse esta gran puesta en escena en Gala, espero que tengan tiempo de verla.
*Fotografias de Daniel Martínez.









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